Historia del cáñamo en la indústria de la moda (I)

El cáñamo en la industria de la moda, una relación con mucha historia

La moda ecológica o sostenible parece un asunto del s. XXI, como si la humanidad hubiera comprendido por fin que el futuro de la ropa pasa por la introducción de tejidos mucho más respetuosos con el medio ambiente. La realidad, sin embargo, es que algunas de las fibras textiles que cotizan al alza en nuestros días acumulan una dilatada trayectoria histórica. Es el caso del cáñamo, cuyas aplicaciones para la fabricación de tejidos han sido valoradas por las civilizaciones más diversas. No está nada claro ni cuándo ni dónde arranca exactamente su apasionante historia pero sí que lleva con nosotros mucho tiempo.

De las cuerdas a la ropa

La investigación histórica y, más concretamente, arqueológica, han permitido remontar la utilización de las fibras del cáñamo como materia prima para la fabricación de otros artículos casi hasta la propia aparición del ser humano moderno. Dada la resistencia y ductilidad de este material, se cree que pudo ser utilizado ya en el Paleolítico Medio para la elaboración de cuerdas. Tras la Revolución Neolítica y la aparición de las primeras grandes civilizaciones, estas fibras dieron el salto a la industria textil. En las tierras de la histórica Mesopotamia se han hallado restos datados en torno al 8.000 a.C.

Cabe destacar que los sumerios, pertenecientes a la etapa más antigua de la historia mesopotámica, convirtieron el cáñamo en una planta multiusos, utilizándola a modo de incienso en los templos, suministrándola con fines medicinales y, por supuesto, aprovechando sus bondades para la confección textil. Y no vayamos a pensar que este sostenible producto solo era conocido en Próximo Oriente. China, uno de los Estados actuales más antiguos, también supo ver las posibilidades de estas fibras para la moda. Con todo, quizá su origen haya que buscarlo en la India, siendo luego transportado por los arios a Europa.

El paréntesis medieval y el salto al Nuevo Mundo

La cultura grecolatina se sirvió igualmente de estas fibras naturales aunque su uso se fue haciendo menos frecuente. A la caída del Imperio Romano de Occidente y la aparición de los reinos germánicos que darían paso a los primeros Estados netamente europeos, se observa una sustitución del cáñamo por otros productos, como el lino. Esto no significó, ni mucho menos, su desaparición. En la Península Ibérica, por ejemplo, los territorios dominados por el Islam mantuvieron su cultivo e incluso perfeccionaron su fabricación, con modernos talleres dotados con molinos de hilado. 

Sin embargo, esta materia prima despertó siempre las suspicacias de la Iglesia, que asociaba su utilización con prácticas próximas a la brujería o a ritos paganos a extinguir. Así, en 1484 se publicó la bula Summis desiderantes affectibus, con la que Inocencio VIII pretendía poner coto a estas actividades. No deja de resultar curioso -y elocuente- que apenas ocho años después de aquella terminante prohibición se cargaran plantas de este tipo en las primeras naves europeas que amarraron en América. 

cristobal colon niña pinta santa maria

Las naves de Colón, las carabelas Santa María, la Niña y la Pinta. Representadas por este grabado de madera sin fechar. Photo by: Bettman Corbis. 


La llegada del cáñamo al continente americano en el marco de la primera expedición de Cristóbal Colón se llegó a justificar por motivos de supervivencia, puesto que, al no saber qué se podía encontrar en América, estas fibras permitirían fabricar artículos de primera necesidad. Su uso se extendió con rapidez por todo el continente, siendo utilizado por las colonias británicas. En un momento dado, se llegó a dar una situación de rivalidad comercial entre los productores americanos y los rusos, que supuestamente conseguían un producto de mayor calidad.

 

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