Moda sostenible - la alternativa responsable de la moda

La moda sostenible se está haciendo un hueco dentro de la industria de la moda. Con empresas y consumidores cada vez más conscientes de los impactos generados por el sector textil, surgen alternativas al consumo actual de ropa; más sostenible para el medio ambiente y más ética en sus procesos.

 

La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo. Suena muy contundente, pero es una realidad. En las últimas décadas se está hablando mucho del cambio climático y del impacto negativo que los seres humanos estamos haciendo en nuestro planeta. Cada vez son más las voces que piden un cambio, un cambio de tendencias y hábitos de consumo hacia un camino más sostenible. Para ello no solamente tienen los consumidores que hacer cambios, sino también son las industrias las que en mayor parte tienen que replantearse en qué manera y cómo generan esos impactos negativos.

Alrededor del año 1950 la población mundial era de unos 2.500 millones de habitantes y su consumo de textil per cápita era de 3,7 kg por habitante y año. En 2015 la población ha alcanzando los 7.400 millones de persones y el consumo textil per cápita llegó a los 13,1 kg/hab/año. Si las proyecciones de crecimiento de la población se cumplen y en el año 2.050 alcanzamos los 14.000 millones de habitantes, la demanda de productos textiles se duplicará. Será necesario cultivar el doble de algodón, duplicar la población de ovejas, extraer el doble de celulosa para obtener fibras artificiales o extraer el doble del petróleo necesario para obtener fibras sintéticas. Lo mismo sucederá con la cantidad de agua y energía necesarias para abastecer esta nueva demanda. El consumo de recursos naturales sigue una dinámica de crecimiento exponencial produciendo una huella ecológica que sobrepasa peligrosamente la capacidad de carga de la mayoría de los ecosistemas. Sin embargo nuestro planeta tiene límites físicos y en un mundo finito, el crecimiento no puede ser infinito.

Los países mas desarrollados del mundo son los que concentran la mayor parte del consumo textil mundial. Estados Unidos, Japón y la UE son responsables del 40% de dicho consumo (sólo concentran el 13% de la población mundial). Las diferencias de consumo entre países es abismal. Mientras en EE.UU se consumen cerca de 40 kg/hab/año, en África apenas alcanza los 5 kg/hab/año. Cerca del 16% de la población mundial consume anualmente más de 10 kg per cápita (los países más ricos consumen entre 20 y 40 kg anuales) mientras que el 86% restante consume entre 3 y 10 kg. Todo apunta a que a mediados del siglo XXI se supere holgadamente una media mundial de 15kg/hab/año.

Conscienciar y promover hábitos de consumo diferentes y desarrollar nuevos modelos en los que no se impacte tanto al medioambiente son retos que tendremos que afrontar juntos, empresas y consumidores, para intentar reducir los hiperconsumos que la sociedad demanda. Con ello, la moda sostenible intenta desmarcarse del modelo actual, y abogar por unos procesos mucho más sostenibles y éticos, en los que el consumo desmesurado y la obsolescencia se acaben.

 

Repensando el modelo

El problema de fondo en clave de sostenibilidad dentro de la industria el modelo actual económico, basado en un crecimiento continuado y sin parar. El crecimiento exponencial de la población aumentará la demanda de productos textiles y con ello todo el impacto generado por la industria se verá incrementado en su mismo nivel. En el sector textil y de la confección, la mejora de la competitividad y el aumento de las ventas son los fundamentos para incrementar el beneficio económico. La estrategia del modelo se basa en el consumo continuado y el caso de las prendas de vestir es el ejemplo más paradigmático de la llamada obsolescencia percibida. Compramos ropa no porque esté gastada o en mal estado, sino porque ha pasado de moda, generando como consecuencia una dinámica de hiperconsumo perversa convenientemente alimentada por la publicidad. 

Este es el gran reto al que se enfrenta la moda sostenible dentro de la industria textil y de la confección: hacer más con menos, alargar la vida útil de los productos textiles y cuando finalice, reintroducirlos en la cadena textil asumiendo la lógica de la economia circular. Además también existen los retos sociales y humanos a los que la moda sostenible se encara sin miedo; las condiciones humanas en que se producen las prendas. En definitiva el reto es grande: repensar los productos, su proceso de producción, distribución, uso y fin de la vida utilizando la nueva lógica de la sostenibilidad. 

Según un informe sobre los indicadores ambientales publicado por la Agencia Europea de Medioambiente en 2014 (enfocado a bienes de consumo del sector alimentario, electrónica y moda), apunta a los conceptos de ecodiseño y Ecoinnovación como factores cruciales capaces de condicionar los hábitos de producción y consumo, ya que más del 80% del impacto ambiental de un producto, se define fundamentalmente en su fase de diseño. En este sentido existen marcas en las que el impacto medioambiental está pensado en el diseño y en las que los tintes y materiales (como el cáñamo) son reciclados, intentando generar el mínimo impacto para el planeta.

¿Es realmente tan cara la moda sostenible?

Fantástico video de Código Nuevo en los que reflexionan sobre la industria de la moda, sus prácticas y sus impactos.  

Materias primas sostenibles y recicladas

El uso de fibras naturales obtenidas de forma ambientalmente adecuada como es la agricultura orgánica o ganadería ecológica certificada contribuye de forma muy notable a minimizar los efectos negativos de la agricultra y ganaderia intensivas que tienen un elevado impacto ambiental. Usar materias primas renovables como el cáñamo, lino o plantaciones certificadas tipo FSC para la obtención de fibras es una tendencia en aumento. Lo mismo sucede en otras materias primas naturales de uso creciente como las algas, proteínas animales, colorantes naturales, etc. La tendencia "bio", "orgánico" o "verde" ha llegadi también al sector textil y su demanda crece especialmente en los países con una mayor sensibilidad con los problemas ambientales.

tejido cañamo

En la industria textil y de la confección tiene una larga tradición de aprovechamiento de los subproductos generados a lo largo del ciclo textil para su posterior reciclado. Desde fibras cortas recogidas en el proceso de hilatura a los restos de hilos sobrantes del tisaje como los retales de tejidos generados en el corte de patrones durante la confección. Esto ha generado incluso el desarrollo del subsector industrial de los regenerados textiles. El aprovechamiento de polímeros usados de origen diverso para la obtención de fibras químicas es también una práctica habitual ya muy consolidada, como es el caso del aprovechamiento de los envases de PET para la obtención fibras de poliéster destinadas a la fabricación de prendas de vestir. Existen prendas mezcladas con fibras naturales (como el cáñamo) y el PET reciclado. En cualquier caso todo lo que represente el aprovechamiento de los subproductos generados en el largo proceso textil es una realidad necesaria cuya tendencia no decrecerá, y es uno de los pilares de lo que llamamos como moda sostenible.

 

Ecoeficiencia

Puesto que vivimos en un planeta finito donde los recursos no renovables son limitados será conveniente utilizar la mínima cantidad de recursos para obtener un producto. Mientras que hasta hace poco la tecnología buena era aquella que era capaz de explotar la mayor cantidad de un recurso natural por unidad de tiempo, hoy en día la tecnología buena bajo la perspectiva sostenibilista es aquella que con una unidad de materia de recurso natural es capaz de obtener una mayor cantidad de productos y aplicaciones distintas. Por otra parte la reducción de la cantidad de agua, energía y materiales utilizados para la obtención de productos manufacturados, acaba comportando un ahorro económico. La industria textil consume una gran cantidad de agua en el proceso de producción de las fibras textiles (principalmente el cultivo de algodón y el lavado de la lana en bruto), en los procesos de tintura y acabado (puesto que utiliza el agua como medio de transporte para la plicación de colorantes y otras substancias) y en la fase de uso durante el lavado doméstico. Fibras naturales como el cáñamo serian una buena alternativa al elevado consumo de agua del cultivo de algodón. Alrededor del 53% de la superficie cultivada de algodón a nivel mundial es de regadío, obteniendo mediante técnica agrícola el 73% de la producción mundial de algodón. Según la UNESCO, el aglodón es el responsable del 2,6% del consumo mundial de agua, asimismo el 20% de la contaminación industrial de las aguas dulces proviene del tratamiento y tintura de productos textiles. En definitiva, el desarrollo y uso de tecnologías ecoeficientes es el camino para cumplir este objetivo (hacer más con menos).

 

Mercados de moda sostenible

Desde hace unos años, cada vez es más común, oír hablar de mercados o "mercadillos" de moda sostenible, en los que varias marcas y diseñadores de moda se dan lugar para vender y enseñar sus productos. Seguramente algún conocido, amigo o familiar haya ido alguna vez a alguno de esos encuentros. Con el auge de la moda sostenible y del conocimiento de los consumidores del gran impacto negativo que estamos generando con el planeta, proliferan los mercados en los que encontrar reunidos diversas marca que intentan hacer las cosas diferente. En estos espacios los asistentes pueden ver y conocer de primera mano las prendas hechas con materiales reciclados y orgánicos, conocer a los propios diseñadores y disfrutar de desfiles, comida y un ambiente distendido y familiar. 

Paralelamente al crecimiento de mercados en los que encontrar moda sostenible, también crecen los eventos y convenciones relacionadas con la moda ética. Eventos en los que se debate en mesas redondas sobre la actual industria, sus impactos, sus beneficios y sobre el camino que debería seguir para acabar siendo un industria más limpia y justa con el planeta. Poco a poco se va tomando conciencia de que el camino de consumo y prácticas dentro de muchas industrias nos llevará a un desastre anunciado.

mercado moda sostenible

 

La moda sostenible como respuesta al problema

Después de darse cuenta de los problemas que genera el modelo actual de consumo extremo y de pocas prácticas éticas, la moda sostenible existe como alternativa para dar respuesta a éstos problemas. Los residuos generados, la huella de carbono emitida en el transporte debido a la deslocalización de la industria textil, el gasto elevadísimo de agua que conlleva el cultivo del algodón son algunos de los problemas que acarrea el modelo en el que estamos inmersos. La moda sostenible dentro del sector textil genera un menor impacto para el medio ambiente. Las producciones locales y los consumos de ropa responsables generan unas externalidades positivas que no solamente repercuten al planeta, sino que fomentan la economía local y la ética en las producciones. Con la economía local además también se ahorran emisiones de CO2 a la atmosfera, ya que los transportes de largas distancias (y sobretodo en avión) son un gran responsable de la huella de carbono que emitimos los seres humanos. Como ya hemos visto antes, fomentar el uso de materiales más sostenibles, como el cáñamo, y de materiales reciclados también forma parte de la solución.   

¿Por todo lo visto anteriormente, hemos de repensar el modelo de la industria de la moda?

Nosotros creemos que si...

 

PD: queríamos agradecer al profesor titular de la Universitat Politècnica de Catalunya, Enric Carrera i Gallisà, del departamento de Ciencia de los Materiales e Ingenieria Metalúrgica, por su fantástico trabajo "Los retos sostenibilistas del sector textil", del cual han sido extraídos algunos fragmentos del texto anterior.

 

 

 

 

 

 

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