Slow Fashion - ¿Qué es y por qué es el futuro?

El calentamiento global es uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos a día de hoy. Es real, y está pasando, y la industria de la moda es una de las que más contribuye a ello. El fast fashion y la tendencia actual del sector de la moda hacen que el consumo de prendas de ropa se dispare y con ello la huella de carbono que genera.

El Fast Fashion es una estrategia empresarial que trata de llevar al gran público los diseños de alta costura a unos precios muy bajos y con poca calidad. Uno de sus pilares fundamentales se basa en la gran rotación de colecciones que se ofrecen en sus tiendas (por ejemplo, Zara ofrece 24 temporadas al año), de forma que el consumidor lo acaba percibiendo como un bien perecedero y suele ser desechado tras ser usado siete u ocho veces. Esa sensación de bien perecedero que percibe el consumidor le lleva a querer comprar con más asiduidad y así consiguen aumentar el consumismo extremo que la sociedad ha ido llevando a cabo con el paso de los años.

Para poder ofrecer unos precios tan bajos, las marcas de masas que llevan a cabo esta estrategia, necesitan conseguir unos costes de producción extremadamente bajos. Esto conlleva, no sólo practicas poco éticas y de explotación laboral, sino a la contaminación del planeta derivada de los productos y materiales utilizados así como el riesgo para la salud de los consumidores por los componentes químicos usados. Además, la deslocalización de la industria de la moda hacia países menos desarrollados ha sido un factor clave para que las empresas con estas estrategias tan agresivas pudieran ofrecer precios tan bajos. 

¿Sabías que..?

  1. 90% del agua residual en los países subdesarrollados se vierte a los ríos sin tratamiento.
  2. 1,5 trillones de litros de agua son destinados a la industria de la moda cada año.
  3. El 85% de los desechos humanos en las costas de todo el mundo son microfibras.
  4. 190.000 toneladas de fibras textiles de micro-plásticos acaban en los océanos cada año.
  5. Se necesita 1 kg. de productos químicos para producir 1 kg. de tejido.
  6. El 25% de los pesticidas y herbicidas producidos a nivel mundial se destinan al cultivo del algodón.
  7. Se generan 23 kg. de gases de efecto invernadero por cada kilo de tejido producido.
  8. Cada año se necesitan 70 millones de barriles de petróleo para producir poliéster.
  9. Cada año se talan 70 millones de árboles para fabricar nuestras prendas.
  10. La industria textil es uno de los sectores donde la explotación extrema está más generalizada.

Aquí te dejamos un artículo muy interesante sobre la realidad que se esconde detrás del Fast Fashion:


¿Y entonces, existen alternativas?

El término Slow Fashion, acuñado en 2007 por una profesora del "Center for Sustainable Fashion" de la ciudad de Londres, nace como antítesis de lo que conocemos actualmente como moda industrial. Es un movimiento que trata de concienciar a consumidores y productores del gran impacto medioambiental y social que genera la actual industria de la moda. El consumismo extremo de hoy en día solamente hace que agrandar los problemas que acarrean las grandes producciones de ropa fabricadas para abastecer la alta demanda de los consumidores. Además, el sector de la moda siempre ha sido acusado de producir de formas poco éticas y sostenibles, dejando todo ello en un segundo plano para llegar a minimizar sus costes y poder tener una alta rotación de demanda. La filosofía del Slow Fashion trata de promover los beneficios que conlleva el consumo sostenible y consciente de las prendas de ropa, igual que en muchos otros sectores donde también se promueven las prácticas éticas y sostenibles. Cada vez son más los consumidores que son críticos y conscientes con el sector de la moda, haciendo que el slow fashion crezca de manera exponencial en los últimos años, beneficiando así a las personas involucradas en el proceso productivo de las prendas, a los propios consumidores y al planeta en el que vivimos. 

En qué consiste el Slow fashion:
  • Huir de las grandes producciones industriales en cadena y optar por la proximidad y las producciones locales, haciendo prendas de gran calidad, duraderas y de materiales sostenibles.
  • Velar por el medio ambiente, utilizando procesos no contaminantes y reduciendo el impacto generado en todas las etapas dentro del proceso de producción. Ejemplo.
  • Fair trade. Comercio justo y ético.
  • Economía circular. Se basa en el reciclado y en el mayor aprovechamiento de las prendas de ropa.
  • Consumir de forma responsable, dejando atrás el consumismo extremo en el que vivimos.

En los últimos años se está hablando mucho acerca del cambio climático y de sus efectos. Existen escépticos, pero cada vez son más palpables los impactos medioamientales que estamos generando los seres humanos a nuestro planeta y por ende a nosotros mismos. Se ha demostrado que la industria de la moda es una de las que más impacto negativo genera y por ello es una de las primeras en las que hay que actuar. No solamente los legisladores y reguladores de los países, sino también nosotros, los consumidores. Cambiando los hábitos de consumo y siendo más críticos y responsables con lo que compramos, podemos guiar al sector de la moda por un camino más beneficioso para todos. Marcas sostenibles y de cáñamo como Hemp and Love ayudan a romper paradigmas establecidos dentro de la industria. Separados no tenemos mucho poder, pero juntos somos capaces de cambiar la industria y el mundo.

 

 

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